Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañía (Heinrich Heine)

Había estado los tres meses de verano trabajando de camarera, soportando a los turistas y haciendo horas extra para con los ahorros realizar un viaje por Centroeuropa sin más compañía que mi mochila y mi guía de viajes. Billete de tren para 3 países: República Checa,Hungria y Eslovaquia.
Adoro viajar en tren. Conoces gente y evitas el pagarte el alojamiento. Habia previsto sólo pasar 5 días en Praga, pero conocer a Ian al cuarto día cambió mis planes… Nos encontramos en el Puente de San Carlos -lugar desde donde tomé esta foto-. Lo ví algo confuso y en mi tímido inglés le pregunté si podía ayudarle, una vez resuelta su duda acerca de la parada de metro más cercana a Josejov, lugar donde tenia reservado su hotel -cosa que más tarde averigué- me invitó a tomar ,agradecido, una cervezas, ante lo cual y en vista de que no tenía ningun plan para esa noche, acepté.
Ian era un estudiante londinense -de Croydon- de 28 años, que como yo, viajaba por Europa de interrail. Parecía simpático y tenía una conversación interesante.
Las cervezas continuaron en unos porros de marihuana en la habitación de su hotel.

Yo estaba algo mareadilla y en esa cómoda atmosfera, entre risas y juegos, nos besamos. Al momento estabamos desnudos. Ian tenia el pelo rubio y lacio. Un tatuaje en el hombro derecho y una sonrisa preciosa. Aquella noche, echamos tres polvos inolvidables. Me empotró contra el armario y mientras me susurraba algo que no entendí llegué al orgasmo en reiteradas ocasiones.Nos prometimos llamarnos y encontrarnos el año siguiente, viajar por Turquia y Capadocia. Nos dimos los telefonos, el email y lejos de ser una nueva versión de Antes del amanecer no volvimos a vernos nunca. Fue mucho mejor así.