La cuesta de Enero se está haciendo demasiado inclinada, y prueba de ello es que en nuestro frigorífico escasean los alimentos.
Mi primer sueldo como becaria, todo un despropósito (400 €) asi que tendré que hacer acrobacias para afrontar los cargos que me llegan de la visa y facturas varias.
El otro día hablaba con Ana, mi compañera de piso de lo dificil que nos lo pone este gobierno a los jovenes para independizarnos, siendo que en el resto de ciudades europeas, los sueldos son totalmente acordes al nivel de vida, pero en este maldito país los menores de 30 estamos condenados a ser unos mileruistas. Fuimos dando un paseo al centro y un turista muy simpático insistió en sacarnos una foto a lo Abbey Road.
Por otro lado, estoy bastante contenta en la Empresa de las prácticas, y es que el chico del que os hablé (no mi jefe sino el perdedor) la otra tarde me invitó a tomar algo el sabado, así que espero que vaya bien, no parece el típico chico que “va a lo que va”, parece un chico interesante y que tiene un fondo, que no piensa sólo con la polla.
Estos días me han llegado comentarios (no muchos ya que no recibo todas las visitas que quisiera) poniendo en duda la veracidad de mi blog, pues bien, aqui una prueba, aunque estoy segura que aun así me dirán que tambien es fake. Pero al menos, lo he intentado.
Hoy la báscula me fue propicia (59 k), así que decidí comenzar el día con un buen desayuno (los croissants artesanos de la pastelería López son deliciosos), un clásico.
Ayer fue mi primer día de prácticas en una Consultoria de Recursos Humanos. La verdad es que no sé si cuando acabe Sociología encontraré un buen trabajo o seguiré siendo camarera en el pub en el que pongo copas desde hace 2 años.
Pues bien, imaginaba que me iba a pasar el día archivando fotocopias o sirviendo cafes. Pues nada más lejos! Nada más entrar, mi jefe, me enseñó el despacho donde iba a trabajar (tres días a la semana de 15 a 19 h). Un despacho amplio en el edificio Europa, con silla giratoria (me encanta), máquina de café en el pasillo y conexión adsl.
Me dieron la bienvenida de forma muy cordial. Excepto dos arpias a las que sacaba 10 cm y dos tallas de pecho. Cierto es que Manuel, mi jefe de departamento, fue muy amable conmigo. Así que estoy encantada de trabajar con él de ayudante en el proyecto que está preparando para una multinacional. Es bastante atractivo pero no es mi tipo, pues a mi el look pollo-repeinado, que tiene por costumbre almorzar en el vips, viste de armani y conduce un mercedes no me va para nada.
Sin embargo, hubo un intercambio de miradas cómplices entre Victor y yo, un chico nuevo en la plantilla que se encarga del tema de Publicidad. Tiene pinta de perdedor, lo cual le hace ser realmente sexi.
Estoy cómoda en esta empresa, me gusta. Seguiremos informando.
Con el lema “únete a nosotros” , sonrisas de “fiesta de cumpleaños” y a modo de reclamo, pende de la puerta de un club de dudosa moral, el cartel abajo expuesto:
Siempre he tenido curiosidad por un club que hay en el barrio de mis padres en el que no dejan de salir y entrar hombres, niños y adolescentes del género masculino. Desde bien pequeñita le preguntaba a mi madre porqué sólo se veían entrar y salir hombres, a lo que ella nunca supo qué responder y eso que mamá siempre tuvo respuesta para todo…
Hoy sin embargo, cuando me dirigía a comprar el pan, me quedé observando la entrada principal del recinto en cuestión y cual fue mi sorpresa cuando comprobé que dos mujeres de mediana edad cruzaban el umbral de la puerta de dicho Club. Pensé- por fin han decidido admitir mujeres, la cosa está cambiando, el futuro ha llegado al barrio que me vio nacer.
A la vuelta de mis compras, eché un vistazo a las instalaciones pero comprobé que el cometido de esas dos señoras no era sino el de sacar brillo a los ventales y barrer el suelo.
Imagino las conversaciones entre los socios de ese club:
¿Qué lecciones de moral se impartiran en estas aulas? ¿Apuntarías a tu hijo a un “club” así? ¿Se practicarán felaciones entre ellos? ¿Por qué reciben el apoyo de la Diputación de Valencia?
Como dije anteriormente, una de las cosas que detesto es viajar en Metro. Si a eso le unimos que hoy es lunes cuesta mucho más levantarse de la cama sabiendo lo que te espera.
Son las 08.50 tomo el metro con destino Facultats. Curiosamente la gente se agolpa para hacer cola y comprar el billete. La máquina expendedora esta libre, nadie espera su turno. Me acerco para comprobar si es que está fuera de servicio. Mis indicios se cumplen, funciona a la perfección. Decididamente la gente es estupida y en esta ciudad existe el fenómeno del borreguismo – del que ya os hablaré otro día- y que por comportamientos similares, llego a la conclusión de que a Valencia le falta sentido común y le sobran ciudades.
Me acerco al andén. Una señora bajita de horrible abrigo y bolso enorme (no se sabe si es el bolso el que la sostiene a ella o al contrario) se acerca decidida hacia mi. Reparo en que hace mucho que no pasa por la peluquería.
Horror- pienso- creo que me ha sorprendido haciendo fotos y me va a golpear con su mega bolso en la cabeza.
-¿Llevas hora?- me pregunta.
-Uff- llegué a temer por mi integridad- suspiro. Alzo la vista y veo un enorme reloj que indica que son las 08.57. Señora, si ese reloj -señalo irónica- funciona bien, faltan tres minutos para las 09.00.
Decido volver en autobus, pero esta vez voy preparada.Mi parada está saturada de gente haciendo cola, asi que, camino hacia la anterior parada (inicial de trayecto) para así poder coger asiento.
¿A nadie más se le ha ocurrido hacer lo mismo? Lo dicho. Ciudad de borregos
Regreso de las vacaciones en casa de mis padres, cuando estaba allí tenia ganas de volver y estar sola, y ahora que regreso a mi cutre piso con mi cutre dormitorio tengo ganas de volver. No encuentro mi lugar en ninguna parte.
A las 8 de la tarde Ana me propone un cafe, tengo que deshacer la maleta y preparar un trabajo para clase de Psicología Social. No tengo ganas, le doy varias negativas pero me convence. Nos dan las 12 de la noche.
Ana hace antología de sus Navidades, lo del trabajo, la cena de nochevieja, lo de su ex… Yo finjo que me interesa. Ya son las 12. Me pregunta por mi comienzo de año. No me atrevo a contarle que pocos minutos antes de que acabara el año me metí en la cama y me tomé un tranquimacín, dormí durante once horas y vi Annie Hall por tercera vez en lo que va de año. A veces me encantaría prescindir de mis amigos, pero otras tantas me atormenta la idea de encender el contestador y que no haya ningun mensaje.
A veces me hago fotos desnuda y me doy cuenta de que no estoy tan mal. Otras veces mi cuerpo me da asco y me salto comidas para perder peso. Hace varios meses que ningún hombre me pone la mano encima (en el sentido menos genéricamente violento de la palabra), asi que me gusta imaginar que tengo muchos amantes y me desean, se mueren por tocarme.
Mayoritariamente manifiesto aversión al género masculino, otras tantas necesito tener un hombre dentro de mí. Pero sólo lo imagino. Estas cosas me hacen pensar que quizás no estoy curada del todo.
Espero que me dure poco esta crisis y de una vez por todas vuelva a ser yo misma sin tapujos, pues esta abstinencia sexual me está matando. Mientras tanto, él es mi aliado y me ayuda a combatir las noches frias.
Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañía (Heinrich Heine)
Había estado los tres meses de verano trabajando de camarera, soportando a los turistas y haciendo horas extra para con los ahorros realizar un viaje por Centroeuropa sin más compañía que mi mochila y mi guía de viajes. Billete de tren para 3 países: República Checa,Hungria y Eslovaquia.
Adoro viajar en tren. Conoces gente y evitas el pagarte el alojamiento. Habia previsto sólo pasar 5 días en Praga, pero conocer a Ian al cuarto día cambió mis planes… Nos encontramos en el Puente de San Carlos -lugar desde donde tomé esta foto-. Lo ví algo confuso y en mi tímido inglés le pregunté si podía ayudarle, una vez resuelta su duda acerca de la parada de metro más cercana a Josejov, lugar donde tenia reservado su hotel -cosa que más tarde averigué- me invitó a tomar ,agradecido, una cervezas, ante lo cual y en vista de que no tenía ningun plan para esa noche, acepté.
Ian era un estudiante londinense -de Croydon- de 28 años, que como yo, viajaba por Europa de interrail. Parecía simpático y tenía una conversación interesante.
Las cervezas continuaron en unos porros de marihuana en la habitación de su hotel.
Yo estaba algo mareadilla y en esa cómoda atmosfera, entre risas y juegos, nos besamos. Al momento estabamos desnudos. Ian tenia el pelo rubio y lacio. Un tatuaje en el hombro derecho y una sonrisa preciosa. Aquella noche, echamos tres polvos inolvidables. Me empotró contra el armario y mientras me susurraba algo que no entendí llegué al orgasmo en reiteradas ocasiones.Nos prometimos llamarnos y encontrarnos el año siguiente, viajar por Turquia y Capadocia. Nos dimos los telefonos, el email y lejos de ser una nueva versión de Antes del amanecer no volvimos a vernos nunca. Fue mucho mejor así.
Mi nombre es Vera. Tengo 24 años y vivo en un piso del centro de Valencia compartido con Hakim, un estudiante musulman y mi mejor amiga, Ana. Mi dormitorio es ínfimo pero acogedor.
Estudio Sociología y a ratos soy camarera. Odio viajar en metro y que me digan lo que me conviene. Soy melómana. Nunca podré tener mi propio piso. Me atraen los chicos feos, pero interesantes. También me gustan los zapatos de tacón, el café y coleccionar discos de vinilo. No tengo novio ni lo busco. Me considero extrovertida y liberal. Me gusta disfrutar del sexo, navegar por internet y viajar sola.